Tincho y flia. recibieron visitas de Junín para pispear a la recién llegada Violeta. En la foto de arriba, se la ve muy pancha en brazos de la tía Marisa. El del medio es Mateo, el chueco de la familia, y quizás el más simpático de los lavagninitos. Mateo ya aprendió a cuidar de su prima; miren cómo sonríe ella en la foto de abajo.
4.12.08
Conociendo a la familia
Tincho y flia. recibieron visitas de Junín para pispear a la recién llegada Violeta. En la foto de arriba, se la ve muy pancha en brazos de la tía Marisa. El del medio es Mateo, el chueco de la familia, y quizás el más simpático de los lavagninitos. Mateo ya aprendió a cuidar de su prima; miren cómo sonríe ella en la foto de abajo.
31.10.08
La corte del rey Tincho
La neonata Violeta junto a las otras protagonistas de la noticia: mamá Silvana (que accedió a hacer un desnudo para nuestro blog) y su hija Melina, que estrena el nuevo rol de hermana. Ella posa re-canchera porque está acostumbrada (es de la onda flogger).
Felicitaciones y besos para ellas. ¿Quién mandará en esa casa?
¡Vienen en cadena!
Como marcando una tendencia (?), al nacimiento del primogénito de Pablo le ha seguido, veinte días después, el de esta super-beba que pesó 4 kilos trescientos, en un sanatorio del barrio porteño de Once. Se llama Violeta y es la hija de Tincho y Silvana. La mamá ya tiene una nena, Melina, de próxima aparición. Pero para Tincho es la primera vez y está enloquecido.
Nos escribe: "Les mando fotos para que conozcan un nuevo habitante de nuestra tierra. No esperen que ella solucione los problemas de este mundo. Simplemente vino para hacerme feliz. Les mando un beso y abrazo grande".
Tita y Tati, los abuelos, ayudan a completar la información que el emocionado Tincho olvidó: "nació el 26 de octubre a las 18.55, en Buenos Aires. Pelo negro, cachetona, brazos y piernas en correcto orden".
Por ahora en la encuesta familiar viene ganando el "se parece a Tincho/Tati". Noten, en la primera foto, los recovecos orejiles de padre e hija.
7.10.08
Madre, hijos y nuera (ahora: abuela, tía y padres de Thiago)
Esta foto es de hace un par de meses. En cuclillas Sabrina, en pleno embarazo, debajo de su novio-concubino Pablo (¿formalizarán ahora, che?); a la izquierda de Pablo su hermana Melina; a la derecha Mónica, su mamá. Foto sacada en los fondos (bah, en realidad un solo fondo) de la casa de Moni: por ahí se la ve a su perra, Phoebe.
6.10.08
Nuevo miembro
Hoy mismito, en el balneario pujante de San Bernardo, nació Thiago, el primogénito de Pablo y Sabrina. Pablo es el hijo de Mónica y hermano de Melina, quienes por carácter transitivo se han convertido en abuela y tía respectivamente.
Thiago pesó 3 kilos 250 gramos, grita y toma mucha teta. Según su padre es "todo coloradito".
Desde acá las felicitaciones a los progenitores, que se preparan para tiempos movidos. Los propios de una nueva familia...
18.7.08
Rama femenina marplatense

Va siendo hora de que los Lavagnino que residen en Mar del Plata hagan su aparición. Mientras esperamos que se hagan cargo de la invitación a participar de este blog, va una instantánea de tiempos recientes. En ella las dos representantes de la rama femenina de la familia en la Perla del Atlántico: Mónica y Melina (alias Pichu). Cual manzaneras de la estirpe familiar en semejante enclave turístico, ellas hacen militancia de la estilizada figura que caracterizó a nuestra rama femenina a lo largo de las generaciones (sobre todo Pichu, ya que Moni se sabe algo retacona).
Aquí, sin ir más lejos, las vemos retozando en Sobremonte, clásico boliche de la avenida Constitución en donde apabullan con su credencial recontra-VIP (VIP en este caso significa: "Venimos I Pagamos").
Aclaraçao: algunos familiares se sienten discapacitados de colaborar en el blog debido a carecer de scanner o cámara digital. A ellos entonces les recordamos que cada entrada tiene al pie un espacio para comentarla, totalmente irrestricto (sólo deberán consignar su nombre para mejor identificación). También pueden aportar relatos y anécdotas. Salute.
17.6.08
Mi viaje a Venezuela, por Tati (IV y final)
Para resumir, quisiera mencionar algunas apostillas que quedaron en mi libreta de apuntes:
1) Descubrí la nacionalidad de la “Mulatona”, esa mujer de labios carnosos, de pechos exuberantes y cola prominente, de la cual está enamorado Clemente, el personaje de Caloi en Diario Clarín: ¡es venezolana!!! Si señor, la típica mujer venezolana responde a esas características. De tez morena, cabello negro y lacio, no precisamente bulímicas ni anoréxicas, sino muy rellenas, que lucen sus pechos con mas que generosos escotes (en todo lugar y momento) con total naturalidad, y visten apretados atuendos que ponen de relieve sus curvas y contracurvas..
2) La viveza criolla no es patrimonio de los argentinos. Allí la practican permanentemente. Hay que estar muy atentos en el trato con la gente en la calle porque cuando menos te lo imaginás…te abrochan!! A nosotros nos engancharon ni bien llegamos a Caracas con el tema de gestionarnos el pago de la tasa de embarque, que había que pagarla en Bolívares Fuertes y casi la mayoría teníamos dólares. Nos cambió a 5 céntimos sobre el cambio oficial, que es de
3) El primer desayuno que tomamos en el hotel (que no estaba incluido en la tarifa) fue el denominado “desayuno continental” –tres tostadas, manteca y mermelada, mas café con leche, te, etc. Al momento de pagar lo cobran por separado. Le llaman desayuno continental a la colación y la bebida se cobra aparte. Cada uno pagó en pesos argentinos $ 25 por desayunar…Fue debut y despedida, a partir de ese día, hasta los alemanes desayunaban en sus habitaciones
4) Los taxis y los colectivos no están regulados. Quien quiere se compra un minibús, por ejemplo, y lo trabaja como colectivo. Arma su propio recorrido, lo detalla en la parte exterior de las ventanillas pintado desprolijamente en agua y tiza, y con un pibe de acompañante que oficia de cobrador, sale a levantar pasajeros que lo toman a mitad de cuadra y pagan rigurosamente su Bolívar Fuerte, al descender.
5) Nos costó trabajo acostumbrarnos a las comidas de allá. Comen muy poco pan o lo reemplazan por lo ellos llaman arepas, unas especies de tortitas hechas con harina de maíz blanco. Comen muchos fideos, tallarines o mostacholes, preparados de las formas más variadas, por ejemplo en ensaladas. La carne no la usan. Pescados preparados de distintas maneras. El vino ni lo conocen. Toman mucho te helado saborizado (Nestea) , que al final me terminó gustando. Cerveza Light y agua mineral. Pedir un “cortado” es pedir un “marrón”. El jugo de frutas licuado es muy rico, pedir “zumo natural”, frutas algunas poco frecuentes en Argentina, como el mango, papayas, piñas, etc. En la playa ofrecen empanadas, fritas y muy distintas al gusto argentino.
6) La última noche nos ofrecieron UN ASADO!!!. Se encargó de hacerlo un compañero de nuestro grupo, que se tomó el trabajo de ir a la carnicería para que lo cortaran “al’ uso nostro”. Salió muy rico. Primero vino el chorizo (choripan sin pan) con una arepa incomible, luego el asado con ensalada y para beber….jugo artificial de fruta. De vino ni hablar!!!
Finalmente, retornamos sanos y salvos a nuestra querida Argentina.
La noche del día que llegué a casa, la invité a Elvira, mi mujer a comer asado a una parrilla, como una idea original y en un acto de desagravio a nuestras más caras tradiciones gastronómicas.
De original no tuvo nada, porque nos encontramos con casi todo el coro morfando chinchulines y mollejas, asado de tira y matambre a la pizza todo regado con un fino totín de aquellos…